martes, 15 de mayo de 2018

MONEDAS INCUSAS


Dada su rareza e inequívoca peculiaridad, las monedas defectuosas han sido siempre objeto de deseo dentro del coleccionismo numismático. Es tan extraño encontrarse con una pieza con imperfecciones evidentes (descentradas, con golpes en el canto o sin agujero central cuando lo debe tener, por poner unos pocos ejemplos) que cuando nos encontramos con una no podemos evitar tener la sensación de poseer algo único y fuera de lo común. Durante la Antigüedad y la Edad Media, épocas de monopolio de la acuñación en la emisión monetaria de occidente, los defectos podían ser más habituales sobre todo si tenemos en cuenta la mayor implicación del factor humano en todo el proceso. Uno de estos defectos, el anverso o reverso incuso, ha atraído desde hace tiempo mi curiosidad, razón por la cual hoy le voy a dedicar esta entrada.

Para comprender por qué antiguamente se podían producir piezas incusas es necesario en primer lugar repasar el proceso de acuñación de moneda y tener en cuenta todos los elementos que intervenían en él. Con el fin de simplificar un poco me voy a detener únicamente en la acuñación en sí misma obviando los elementos necesarios que la precedían como la extracción de metales, la fabricación de cospeles o el diseño de los cuños. 

Esquema recogido en "La Fabricación de
Moneda en la Antigüedad" de Ripollés
y Gozalbes (2003)
  • Cospeles: tal y como lo definen Ripollés y Gozalbes en el artículo que muestro como referencia, se trataba de los discos o fragmentos metálicos de peso y ley determinados preparados para la acuñación (en otras palabras, la moneda virgen sin reverso o anverso). 
  • Cuños: existían dos, uno fijo (por lo general para el anverso de la moneda) y otro móvil (por lo general para el reverso). Estaban insertados en estructuras metálicas, el fijo en un yunque apuntando hacia arriba y el móvil en una especie de cono o cilindro apuntando hacia abajo. Los extremos contenían los diseños en forma de grabados que quedarían posteriormente impresos en los cospeles. 
  • El factor humano. En este proceso intervenían varios operarios. Uno colocaba el cospel caliente con tenazas sobre el cuño fijo, mientras que otro martilleaba el cuño móvil sobre el cospel imprimiendo de esta forma ambos lados del mismo. Un tercer operario retiraba la moneda una vez terminada.


Teniendo en cuenta que se trataba de un proceso repetitivo, rápido y muchas veces bajo presión, pequeños errores como caras descentradas en las que falta parte de la leyenda (o incluso de la imagen) o dobles acuñaciones eran muy comunes. Las piezas incusas se producían como consecuencia de descuidos mayores, como ahora voy a detallar. Al estar los cospeles calientes, podían quedarse adheridos a uno de los cuños. Si los operarios no se daban cuenta, podían acuñar la siguiente moneda con la anterior pegada al cuño, de tal forma que el grabado se convertía involuntariamente en relieve.

Lo más habitual era que las monedas recién acuñadas se quedaran pegadas al cuño móvil, puesto que una moneda adherida al cuño fijo era más fácil de advertir por parte de los operarios. Si esto era así, se acuñaba el siguiente cospel con dos anversos, el del cuño fijo (como correspondía) y el del cuño móvil (por error) que quedaba hundido (incuso) en el reverso. De hecho, la pieza que muestro en las imágenes, un as de Tiberio (14-37 d.C.) está incusa de esta manera. 




Es posible encontrar monedas con dos reversos (el correcto y el incuso) cuando una moneda no se retirara por error del cuño fijo antes de acuñar la siguiente, aunque es menos frecuente. Lo más extraño y difícil de explicar son esos casos en los que una pieza presenta anverso y reverso  con uno de los dos lados incuso. La explicación más sencilla, recogida en la página https://www.tesorillo.com es que la pieza ya acuñada fuera volteada tras levantar el cuño móvil y, sin retirarla, se colocara un nuevo cospel encima para ser golpeado de nuevo. 

Lo que es indudable es que defectos como estos, lejos de ser un problema para los coleccionistas, hacen que estas piezas resulten mucho más interesantes y atractivas. Además, sirven para hacerse una mejor idea acerca de la técnica de acuñación, presente en la producción de moneda durante miles de años. Si estáis interesados, no dudéis en leer los siguientes artículos: 

Gozalbes, M. y Ripollés, P.P. "La Fabricación de Moneda en la Antigüedad", XI Congreso Nacional de Numismática Zaragoza 2003

"Errores y Defectos durante la Acuñación"

lunes, 30 de abril de 2018

MONEDAS INDIAS DE LA EDAD MEDIA (IX)

Ya hemos podido comprobar en varios artículos (unos cuantos, de hecho) lo complicada que puede ser la numismática del subcontinente indio, pero este hecho es precisamente lo que hace de ésta un objeto fascinante de estudio. Analizar cualquier moneda india de la Antigüedad o la Edad Media constituye un reto en sí mismo, y la de hoy no es una excepción. Su diseño, caracterizado por ese grado de esquematismo y abstracción propio de las monedas del sur de la India, es tan misterioso como el reino responsable de su emisión: los Chera de Kerala. 
Zona de influencia del reino Chera en los
ss. X-XI (fuente: wikipedia)

Pese a que por lo general el peso político, económico y cultural del subcontinente ha basculado alrededor de la llanura gangética y el valle del Indo en el norte, es innegable que el sur siempre logró mantener su propia idiosincrasia. Durante el primer milenio de nuestra era la cultura y religión del norte se fueron abriendo paso hacia la India meridional; así, los diferentes pueblos del sur fueron adoptando la religión hinduista y la  forma de organización social conocida como sistema de castas. El sánscrito también ganó en influencia, aunque el sur siempre mantuvo sus lenguas propias dravídicas como el telugu, el canarés y el tamil. Al mismo tiempo, los sistemas de organización político-administrativa propios de esta zona se caracterizaban por su alto grado de descentralización. Aunque se trataba de monarquías absolutas, se hacía necesaria una división del territorio en provincias, distritos y regiones que hicieran efectivas las políticas impositivas. En muchos casos los gobernadores de estas provincias consiguieron acaparar un considerable grado de poder, llegando a constituirse como señores feudales e incluso a rivalizar con el poder central. Es interesante comprobar que las unidades administrativas menores, los pueblos, contaban con una suerte de asambleas o concejos que no eran nombrados desde la capital, sino que se elegían localmente, y asumían responsabilidades en cuanto a obras públicas, justicia y templos.  

Las relaciones entre los reinos del sur de India, eso sí, fueron bastante tormentosas por la búsqueda de la hegemonía regional. En este sentido, las luchas entre reinos como Pandya, Pallava, Chola y Chalukya fueron constantes durante el primer periodo medieval. Aún así, conocieron una considerable prosperidad económica gracias al comercio exterior. Ya en los primeros años de nuestra era, infinidad de productos de diferente naturaleza (animales exóticos, objetos artísticos, especias) salían de los puertos de las costas del Mar Arábigo hacia el mayor cliente que se podía tener en occidente: el Imperio Romano. Al mismo tiempo, los comerciantes indios ponían su atención en el sudeste asiático, puerta hacia otro mercado tan inmenso como de difícil acceso: China. 


Anverso del kasu del reino Chera, con arco (izda.) y palmera (dcha.)

Los Chera no constituyeron un reino especialmente hegemónico como sí pudieron hacerlo los Chola o los Chalukya pero sí consiguieron consolidarse en la zona geográfica que hoy día ocupa el estado de Kerala y el oeste de Tamil Nadu. Chera aparece en la Historia en el ecuador del primer milenio antes de Cristo, momento en que se empiezan a tener datos históricos fiables del subcontinente, pero a partir del siglo II d.C. deja de ser un reino relevante, quedando a merced de sus belicosos vecinos. A comienzos del siglo IX vuelve a recuperar una cierta preponderancia en la zona de la mano de su líder Kulasekhara, que dio origen a una nueva línea dinástica que duró 300 años. 

Este segundo reino Chera estableció su capital en la ciudad de Mahodayapuram (hoy Kodungallur) e instituyó una organización administrativa muy descentralizada típica de los reinos del sur, con provincias y distritos liderados por jefes locales que actuaban como pequeños soberanos. Seguramente esta escasa cohesión, junto con la introducción del sistema de castas, aumentaron la vulnerabilidad de este reino frente a sus pujantes vecinos: los Chola y los Pandya. 

Reverso del kasu de cobre: altar con dos espadas cruzadas
flanqueado por lámparas


Aún así, los siglos IX-XII se consideran una época dorada en Kerala en cuanto a la constitución de una identidad cultural propia diferenciada de la cultura tamil dominante. Además, el comercio exterior mantuvo su dinamismo, proporcionando abundantes ingresos al reino Chera. No cabe duda de que los Chera fueron muy pródigos en la producción de moneda de oro, plata y cobre, aunque las referencias que he encontrado al respecto, al igual que con su Historia, resultan un poco difusas. La moneda que tengo el placer de compartir hoy es un kasu de cobre, de tamaño similar a un céntimo de euro (14 mm.) pero de considerable peso (4,65 grs.) dado su grosor. Reproduce en su anverso símbolos típicos de los Chera que pueden encontrarse en muchas variantes de sus monedas de cobre: un arco a la izquierda y una palmera a la derecha. El reverso muestra un objeto cuadrado que parece ser un altar con dos espadas cruzadas flanqueado por lámparas a los lados y esferas encima. 

A principios del siglo XII los reinos vecinos Pandya y Chola acabaron con la dinastía Kulasekhara, aunque los restos del reino Chera pudieron mantenerse en otros estados sucesores, cada vez de menor importancia. No obstante, es innegable que la herencia cultural Chera no pudo ser borrada, siendo sus monedas una buena prueba de ello. 


Embree, A.T. y WIlhelm, F. India: Historia del subcontinente desde las culturas del Indo hasta el comienzo del dominio inglés, Historia Universal Siglo XXI vol. 17 Madrid 1981
https://en.wikipedia.org/wiki/Chera_dynasty
http://tamilartsacademy.com/books/coins/chapter01.xml



domingo, 15 de abril de 2018

EL BILLETE DE 0 EUROS

En varias ocasiones hemos podido comprobar que el dinero posee un valor que va más allá de lo meramente económico. Su uso extendido y su aceptación social hacen que la carga simbólica se acentúe y cobre importancia su papel comunicador. En este sentido, no puede resultar extraño que desde el mismo momento en que las autoridades se hicieran cargo de su emisión, éstas se dieran cuenta también de las posibilidades que ofrecía como elemento de cohesión de una determinada comunidad o como símbolo de la existencia de un poder efectivo sobre ella.

Billete de 0 euros de Segovia, reproduciendo su más famosa atracción turística
A la vez que instrumento de propaganda, el dinero siempre ha servido como transmisor de las tendencias artísticas de una sociedad. La aparición y posterior proliferación del papel moneda ha ampliado esta dimensión, ya que ofrece más posibilidades (y espacio) que las monedas. Tanto es así,que ha sido un elemento inspirador de numerosas iniciativas de carácter privado: hemos podido ver aquí mismo cómo ciertos billetes de fantasía pueden servir de lienzos en los que un artista da rienda suelta a su imaginación o casos en los que únicamente existe un afán de satisfacer las necesidades de los coleccionistas. Más recientemente, han aparecido propuestas a través de las cuales el dinero queda totalmente desprovisto de cualquier valor facial, dejando únicamente al descubierto su faceta simbólica. Es el caso del billete de 0 rupias, que tuvimos la oportunidad de tratar aquí hace algún tiempo, surgido de una iniciativa privada india de protesta contra la corrupción extendida. El billete de hoy también desnuda al dinero de su valor facial, pero con motivaciones completamente distintas, como veremos a continuación.

Si bien fue la ciudad de Kiel a mediados del pasado año la que popularizó las emisiones de 0 euros para promocionar su imagen (tras una campaña tan efectiva como un tanto engañosa, todo hay que decirlo), la idea original de los llamados "billetes turísticos" se encuentra en Francia, concretamente en la compañía Euro Banknote Memory de la que es responsable Richard Faille. Este empresario francés se dio cuenta desde joven que una buena forma de hacer dinero consistía precisamente en crearlo, de tal forma que en 1996 lanzó las llamadas "medallas souvenir" junto con la Casa de la Moneda de París y en 2015 decidió aventurarse en la emisión de un papel moneda puramente turístico. Ambas iniciativas tuvieron un éxito incuestionable, ya que cientos de localidades de interés turístico se sumaron a estas peculiares formas de promocionarse . 

Reverso del billete de 0 euros, común a todas las emisiones
El caso de los billetes turísticos, además, ha podido exportarse fuera de Francia. Para fabricarlos Euro Banknote Memory cuenta con la colaboración del prestigioso impresor de papel moneda Oberthur Fiduciaire. De esta forma, los billetes turísticos no son simplemente una imitación de billetes reales sino que dan la sensación de ser dinero real, ya que reúnen la mayor parte de sus características: papel moneda de fibra de algodón, medidas de seguridad tales como marcas de agua, holograma, hilo de seguridad  y relieves, así como un número de serie. Sus dimensiones (135 x 74 mm) son similares a las de los billetes de 20 € aunque no coinciden con la de ningún otro billete de curso legal, lo que dificulta que puedan introducirse (de forma accidental o intencionada) en un fajo. 

La firma del responsable
Reflejan un valor simbólico de 0 € y su estética es muy similar a los billetes de euro. De hecho, estas emisiones turísticas han sido autorizadas por el Banco Central Europeo, por lo que se da la curiosa circunstancia de que se trataría de billetes de curso legal aunque sin ningún valor facial. No obstante, un artículo de tal calidad sí debe tener un precio, en este caso, 2,50 €. Se venden por lo general en las oficinas de turismo y atracciones turísticas de las ciudades que secundan esta iniciativa, tanto en mostradores como a través de máquinas expendedoras destinadas a tal fin. También nos podemos hacer con ellos en numismáticas o portales de venta de internet, pero por un precio significativamente mayor. Además de Francia, es posible hoy día encontrar estos atractivos souvenirs en numerosas ciudades de países de Europa Occidental y Central como Alemania, Austria, Suiza, República Checa, Eslovaquia, Bélgica, Luxemburgo, Portugal y, cómo no, España. Como pequeño homenaje a la tierra de mi familia paterna, comparto aquí imágenes del billete de 0 euros de Segovia, ciudad Patrimonio de la Humanidad con total merecimiento. 


No he podido evitar establecer una comparación con el caso más similar que he podido encontrar, el billete de 0 rupias y es curioso constatar las enormes diferencias que existen entre ambos. Las 0 rupias surgieron de la sociedad civil india como protesta contra la corrupción a pequeña escala, y sus billetes, pese a su evidente similitud con los de curso legal, pueden ser descargados e impresos por cualquier persona que tenga acceso a un ordenador. Los billetes de 0 euros, por contra, son parte de una iniciativa empresarial, con un alto coste de producción, por lo que es lógico que se deba pagar un precio por ellos. Además, sus fines son turísticos y publicitarios mientras que las 0 rupias tienen una labor de protesta y concienciación. Eso si, si hay algo que reconocer a los indios en este caso es la coherencia, pues a diferencia de los 0 euros los billetes de 0 rupias sí son realmente gratuitos, haciendo honor así a su valor facial. 

http://www.euro-souvenir.fr/
http://www.lasprovincias.es/sociedad/mundo-viral/furor-billete-euros-20170629204409-nt.html
https://numismag.com/en/2017/06/25/zero-euro-banknote-creator-richard-faille-strikes-again/

viernes, 30 de marzo de 2018

MONEDAS POLÉMICAS (V)

Siguiendo la sugerencia de un lector de este blog, voy a dedicar la entrada de hoy a una de las monedas más misteriosas y por tanto más codiciadas de la numismática moderna española: la peseta de 1946. Es un caso verdaderamente extraño de "moneda en prueba circulada" que hace de ella la moneda de más alto valor de entre las que se clasifican como emisiones del "Estado Español" (es decir, las correspondientes al régimen de Franco). No se conocen más que 149 ejemplares (de los cuales solo uno de ellos está en condición S/C) y para unos pocos coleccionistas encontrarla en los cajones de sus casas después de décadas de pasar desapercibida ha supuesto algo muy parecido a la obtención de un premio en un juego de azar.

Para comprender mejor esta peculiar pieza es necesaria situarla en su contexto histórico. A mediados de los años 40 del siglo pasado España acaba de salir de una guerra civil devastadora en la que el régimen fundado por los vencedores busca su lugar en un mundo claramente hostil hacia ellos. Los Aliados recelan de unos gobernantes que lo eran gracias a la ayuda de las derrotadas potencias del Eje por lo que el aislamiento de España en el contexto internacional es evidente, aunque las potencias vencedoras no muestran demasiada inclinación por forzar una caída del franquismo. Poco después la Guerra Fría situaría al régimen del lado del bloque occidental, lo cual facilitaría si integración paulatina en los organismos multilaterales.  Dentro de nuestras fronteras Franco aseguró la perpetuidad de su gobierno mediante la Ley de Sucesión de 1947 gracias a la cual España volvía a constituirse oficialmente como reino otorgándole la jefatura de estado de forma vitalicia.

Mariano Benlliure (1862-1947) homenajeado
en los billetes de 500 pts de 1951

Además de buscar la estabilidad política, el régimen de Franco trataba de encontrar un progreso económico complicado en un contexto de aislamiento y autarquía. Una de las claves para avanzar en esta dirección consistía en relanzar el muy deteriorado circulante monetario español, pues durante la inmediata posguerra se habían retirado una buena parte de las monedas existentes por diversos motivos. Por un lado, las piezas tanto de plata como de cobre o bien se habían invertido en el esfuerzo bélico o bien habían sido atesoradas por los particulares como valor refugio. Por otro, todo el circulante de la II República fue retirado de forma inmediata tras el desenlace de la guerra por razones obvias. No quedaba pues moneda de plata y la de cobre anterior a la República era escasa y muy deteriorada, lo que llevó también a su retirada en 1940. Quedando solo las monedas de níquel de 25 céntimos de los años 20, se buscaron materiales alternativos para la emisión de nuevas piezas, como el aluminio para las nuevas monedas de 10 y 5 céntimos (las populares perras gordas y perras chicas) y cobre-aluminio para las nuevas monedas de peseta (las del 1 en el anverso de 1944).

La peseta más cara del mundo (imagen de www.artesubastas.es)

Así se llegó a la ley de 18 de Diciembre de 1946, que establecía el ambicioso objetivo de dotar a España de un circulante propio de los países más avanzados. Esta ley planteaba la emisión de monedas de 5, 10 y 25 céntimos en cuproníquel, 50 céntimos, una peseta y 2,50 pesetas en níquel, y 5, 10 y 25 pesetas en plata. Entre otras características novedosas, se estipulaba que todas las monedas mostrarían la palabra "España" y el año de fabricación en el anverso y el escudo nacional en el reverso, además del valor facial. Las de menor valor tendrían un agujero central y las de plata presentarían el busto del Jefe del Estado en el anverso rodeado de la leyenda "Francisco Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios" cerrada con el año 1946. Las disposiciones de esta ley no pudieron llevarse a cabo dada la falta de medios, siendo modificada por legislación sucesiva que adecuaría el nuevo circulante a los medios disponibles. No obstante, elementos de la ley de 1946 inspiraron las leyes posteriores, de forma muy significativa como veremos a continuación.

Uno de estos elementos fue la inclusión del busto de Franco y la célebre leyenda de las monedas del Estado Español en el anverso. El busto fue diseñado por el escultor Mariano Benlliure y se incorporó a las monedas de peseta, que finalmente seguirían siendo de cobre-aluminio y no de níquel. La primera emisión de fecha 1946 y estrellas *19-48 en el reverso no gustó en el entorno del Jefe del Estado ya que apreciaban una protuberancia en la parte trasera de la cabeza de Franco, lo que hizo necesario retocar la imagen, "rellenando" el cogote del busto para darle más uniformidad. Esta adaptación fue llevada a cabo por el grabador Manuel Marín, un diseño que ya permanecería de forma definitiva en la mayor parte de las monedas del Estado Español. 

La peseta de 1947 retocada (y mucho más fácil de encontrar)

Aún así, parece ser que las piezas emitidas con el busto original de Benlliure y la fecha 1946 en el anverso, un número indeterminado pero sin duda muy reducido, se pusieron en circulación de forma accidental y, al ser muy parecidas a sus sucesoras de 1947 pasaron totalmente desapercibidas durante décadas. Es por tanto la moneda más cotizada dentro de las del Estado Español y su precio puede oscilar entre los 2.500 y los 6.000 euros dependiendo de su estado. 

Con una pieza de estas características, no es sorprendente que proliferen todo tipo de anécdotas y leyendas urbanas más o menos fundadas: apariciones fortuitas en monederos de la abuela o en viejos cajones, personas que tuvieron la mala fortuna de pagar con ella, por no hablar de todos los intentos de falsificación cambiando el 7 de la fecha del anverso por un 6 mediante la técnica de microfusión. En cualquier caso, puedo asegurar que ya no veré con los mismos ojos todos los montones de pesetas antiguas que tenemos almacenadas en nuestras casas, y estaré más atento a las fechas. Quién sabe si puedo convertirme en el próximo agraciado...


jueves, 15 de marzo de 2018

EFECTOS DE LA HIPERINFLACIÓN (X): CHINA


Fiel a una tradición autoimpuesta de conmemorar los aniversarios de Curiosidades Numismáticas con monedas o billetes orientales, me complace compartir hoy un repaso sobre la experiencia hiperinflacionaria de China, ligada estrechamente a los momentos más dramáticos que vivió este país durante el siglo XX: la guerra civil entre el Kuomintang y el Partido Comunista y la Segunda Guerra Mundial. Si bien es cierto que se trata de un escenario de enorme complejidad (nada en un país de las dimensiones y la historia de China puede ser simple) las causas de la hiperinflación deben buscarse en la gestión de la economía y las finanzas por parte del Kuomintang y su líder indiscutible Chiang Kai Shek.

Chiang Kai Shek (1887 - 1975)
(fuente: wikipedia)
Hasta los años 20 del siglo pasado no había existido una institución en China que hiciera las veces de Banco Central. El sistema monetario chino, pese a las enormes cantidades de cobre en circulación, estaba basado en el intercambio de plata. Los bancos privados que operaban por el país emitían sus propios billetes canjeables por plata, que podían circular libremente junto con billetes de otros bancos. Esta falta de control central curiosamente servía de freno a la inflación, pues a los bancos privados, lógicamente, no les interesaba depreciar su propio dinero emitiendo más papel del que pudieran canjear por plata. Como veremos a continuación, este principio no lo tienen por qué tener tan claro los gobiernos. 

El Kuomintang o Partido Nacionalista, en su afán por conseguir un control total  del territorio y librarlo así de amenazas exteriores y tendencias centrífugas internas, necesitaba entre otras cosas financiación a espuertas. En un principio, el gobierno de Chiang, tras su llegada al poder en 1927, financió sus gastos a través de préstamos de bancos deseosos a su vez de encontrar protección frente a la amenaza comunista. Los problemas llegaron cuando se hizo patente que el gobierno no sería capaz de hacer frente a sus obligaciones deudoras. En 1928 Chiang puso en marcha el Banco Central de China en Shanghai, que comenzó a colocar bonos del estado respaldados teóricamente por ingresos gubernamentales entre los bancos como una forma de retrasar el pago de la deuda. De esta manera el gobierno comenzó a fomentar una dependencia de los bancos privados en el estado cada vez mayor que desembocaría en un control absoluto, toda vez que se propiciaba un clima en el que la discrepancia (por ejemplo, bancos que no quisieran financiar al gobierno o no aceptaran los bonos gubernamentales) se equiparaba con la traición. Mientras, los responsables de la emisión de bonos ligados al Kuomintang se introducían en las juntas directivas de la banca privada, obteniendo, como podemos imaginar, sustanciosas ganancias gracias a ello.

Pese a todas las dificultades (conflictos internos no resueltos y la cada vez mayor intromisión de los japoneses con la creación del estado títere de Manchukuo en el norte) China pudo sortear  los efectos devastadores de la crisis financiera del 29 e incluso experimentó cierto crecimiento gracias a un boom de sus exportaciones. No obstante, el New Deal de Roosevelt jugó en contra del gigante asiático unos pocos años después. Dentro de las medidas para revitalizar la economía doméstica y estimular una subida de precios, el Congreso de Estados Unidos aprobó  en 1934 el Acta de Compra de Plata (Silver Purchase Act) con el fin de aumentar el circulante de este metal. Esta compra masiva a precios superiores a los establecidos, tuvo como consecuencia una salida de plata de China que sumió al país en una crisis deflacionaria que dañó seriamente sus estructuras productivas.  Poco después, en 1935, el Banco Central de China tomaba la decisión de abandonar el estándar de plata y emitir dinero fiduciario, lo que permitía al gobierno monetizar su deuda (en otras palabras, activar la máquina de fabricación de dinero). Se completaba así un escenario en el que se unía una intromisión gubernamental cada vez mayor en el sistema financiero (el estado se había convertido de hecho en el mayor accionista de todos los bancos privados) con la posibilidad de financiar el déficit a través de la impresión de papel moneda, todo ello en un contexto de inestabilidad política, altísimos niveles de corrupción y deterioro del sistema productivo.


Hacía falta muy poco más para empezar a emitir grandes cantidades de dinero, y la guerra con Japón a partir de 1937 ofreció la excusa perfecta. Se calcula que durante el periodo 1937-1945 el gobierno chino cubrió entre el 65 y el 80 % de sus gastos con la emisión de dinero. Entre los años 1941 y 1945 el déficit presupuestario se centuplicó y los precios subieron nada menos que un 10.000 %, provocando como es lógico una rápida pérdida de la confianza en el yuan por parte de la sufrida población china. Los tímidos intentos de llevar a cabo un control de precios no fueron posibles dado que China no contaba ni con los recursos ni con estadísticas fiables para ello, menos aún en un contexto bélico.

La derrota de Japón en Septiembre de 1945 ofreció al gobierno chino un breve respiro de unos meses en los que los precios se estabilizaron, pero solo fue un espejismo. La guerra interna contra las fuerzas del Partido Comunista de Mao Zedong, latente durante el conflicto con los japoneses, volvió en toda su crudeza a partir de 1946, y con ella la espiral inflacionaria dado que el gobierno de Chiang ya no encontraba otra manera de financiar sus crecientes gastos militares. Si al final de 1946 existían alrededor de 9 billones (9 seguido de 12 ceros) de yuanes en circulación, una cantidad ya de por sí extraordinariamente alta, un año después subía a 60 billones, situándose a mediados de 1948 en casi 400 billones. Entre Junio de 1946 y Agosto de 1948 los precios subieron en Shanghai la escalofriante cifra de 146.722 %. La creación de un nuevo yuan equivalente a 3 millones de los antiguos fue una medida completamente inútil, ya que los precios y la masa monetaria siguieron aumentando sin control.



Quizá uno de los principales efectos de esta hiperinflación fue el de propiciar la caída del gobierno del Kuomintang en Mayo de 1949. Es evidente que las causas de la derrota de Chiang Kai Shek fueron más complejas, y su explicación excedería con mucho los límites de este artículo, pero es indudable que una hiperinflación de estas dimensiones pudo contribuir decisivamente a la progresiva pérdida de prestigio del gobierno nacionalista ante la población, pues como es sabido las subidas de precios descontroladas afectan muy especialmente al poder adquisitivo de las clases medias y bajas. Curiosamente, pese a las ingentes cantidades de yuanes que se emitieron durante este convulso periodo, solo he podido hacerme con el billete de 10.000 de 1947 que podéis ver en las imágenes. Refleja, como la inmensa mayoría de los billetes emitidos durante esta época, la imagen del fundador del Kuomintang Sun Yat Sen, que jamás habría podido imaginar un final como este para la República de China que él se esforzó en impulsar tres décadas antes.

Encyclopedia of Money, by Larry Allen, ABC-Clio Inc. Santa Barbara, California 1999

The Great Chinese Inflation, by Richard M. Ebeling, The Freeman December 2004 

Hyperinflation in China, 1937 - 1949, by Mike Hewitt, The Market Oracle 2007 

miércoles, 28 de febrero de 2018

FELIZ ANIVERSARIO

En estos días de finales de febrero se cumplen seis años de la puesta en marcha de Curiosidades Numismáticas y, aunque no suele ser habitual en mí, creo que es un buen momento para hacer un poco de introspección y compartir alguna que otra reflexión. Una que me viene a la mente (no solo ahora, en general desde hace tiempo) tiene que ver con la duración media de un blog. Somos muchos los que comenzamos a escribir sobre lo que nos apasiona pero, ¿es posible hacerlo de forma regular e indefinida? No he podido encontrar estudios muy exhaustivos al respecto, pero parece bastante aceptado que la vida media de los blogs ronda los doce meses, desde la primera publicación hasta el momento en que un blog se considera inactivo, que son alrededor de 120 días sin añadir publicaciones. 

Hansatsu, dinero local japonés de la era Tokugawa (ss. XVII-XIX),
fuente de inspiración para comenzar mi blog

Cuando pienso en las razones por las que comencé allá en 2012, no se me ocurren otras que no tengan que ver con la el entusiasmo y la improvisación. Me había dado cuenta que muchas personas utilizaban blogspot o wordpress para escribir sobre sus aficiones y, como parecía relativamente sencillo, comencé a hacer lo mismo. Pensé que tenía mucho que aportar al coleccionismo numismático y notafílico, así como las herramientas adecuadas, así que me lancé a la piscina. Mi objetivo era tratar de ofrecer, de una forma rigurosa a la par que amena, alternativas a los coleccionistas de monedas y billetes. Intentar dar a conocer partes de la historia de la numismática de otros continentes y culturas a un público de habla hispana que por lo general ha estado más centrado en artículos de colección europeos o americanos.

Dinero fantasma, moneda del reino de
Chu al sur de China anterior a la
unificación de la dinastía Qin
(ss. IV-III a.C.)
Aunque no tenía ni la más mínima preparación, el sentido común siempre me dijo que en una tarea como esta la regularidad era clave. Así que, aunque tenía muchos temas de los que hablar, nunca pensé en salir en tromba. Me he encontrado algunos blogs que lanzan diez entradas durante su primer mes y languidecen poco después hasta la mínima expresión. Durante los tres primeros años pude publicar una entrada semanal (exceptuando los difíciles meses de verano), una periodicidad que por razones personales, cargas laborales y familiares básicamente, no pude mantener. En 2015-2016 la media bajó a una cada diez días y a partir de 2017 descendió un poco más a una cada quince días. Las razones de esta disminución tienen varias explicaciones, pero sobre todo se reducen a dos: la falta de tiempo y la dificultad de encontrar ideas nuevas, dos de los problemas principales a los que cualquier bloguero debe enfrentarse. Aún así, la buena noticia es que no entra entre mis planes bajar más la media de publicaciones: creo que en las dos entradas mensuales he encontrado un cierto acomodo.

Pienso que esta regularidad, y la continua búsqueda de ideas originales, son lo que me ha permitido aumentar poco a poco mi número de visitas y contar con una serie de lectores más o menos fijos. Como ya sabéis, siempre animo a los que pasáis por aquí a participar, opinar, y, por supuesto a proponer posibles curiosidades. La única condición para que vuestras propuestas encuentren un espacio en este blog es que no supongan un coste elevado. Como normalmente digo, nada de lo que sale aquí es caro (la mayoría de las curiosidades que muestro tiene un coste medio de 10-20 euros o menos) más que nada porque soy un firme defensor de la posibilidad de tener una colección variada e interesante a precios razonables. La otra condición es que cualquier artículo que pase por aquí debe tener una cierta carga histórica o anecdótica, pero eso es algo que en numismática o notafilia casi siempre se presupone.

Cruz de Katanga, forma de premoneda
de África Occidental usada hasta el
siglo XX
Todo esto podría contarse en mi haber, pero hay otros temas en los que claramente tengo que mejorar. Si bien estoy siempre abierto a la participación y sugerencias de los lectores, y trato de ser rápido en mis respuestas, mi asignatura pendiente se encuentra en el manejo de las redes sociales. Bien sea por falta de tiempo, bien por el recelo que algunos aspectos de estas redes me causan, no he dedicado mucho tiempo a socializar los contenidos del blog. Esto es un aspecto que estoy tratando de cambiar ahora con la publicación en Facebook de nuevas entradas así como de entradas antiguas que puedan resultar interesantes, así como con el contacto con grupos de coleccionistas que puedan difundir mis contenidos. 

Pese a estas deficiencias, la puesta en marcha de Curiosidades Numismáticas me ha puesto en contacto con muchos coleccionistas y estudiosos, con los que he podido compartir conocimientos y experiencias. No puedo dejar de agradecer a todos aquellos responsables de blogs (especialmente al de Adolfo Ruiz, de Blog Numismático), foros (Omni e Imperio Numismático) y publicaciones (Numismático Digital), que confiaran en mí desde el primer momento y me incluyeran como enlace, ayudándome de esta forma a ganar visibilidad. Algunos de estos blogs, por desgracia, están hoy día inactivos no obstante sigo conservando su enlace para dar a conocer su interesante contenido, y desde aquí les animo a retomar sus publicaciones. 


Delfín de Olbia, moneda de bronce de peculiar forma
 de la Antigua Grecia (s. IV a.C.)

De forma especial quisiera hacer mención de una web que he descubierto recientemente, Foronum, un buen ejemplo de cómo una iniciativa privada puede convertirse en una herramienta indispensable para miles de personas. A primera vista parece un portal de intercambio, compra y venta de monedas y billetes pero a poco que nos adentremos descubrimos mucho más. Los usuarios de este portal pueden disponer de "colecciones visibles", es decir, artículos numismáticos destinados a la compra-venta, pero también pueden gestionar sus propias colecciones privadas (o "no visibles") teniendo así la posibilidad de guardar toda esta información de forma exhaustiva y segura. 

Como su propio nombre indica, también ofrece la posibilidad de intercambio de impresiones, opiniones y conocimientos entre sus más de 11.000 usuarios, incluida la identificación de aquellas monedas que nos resulten menos familiares (en este apartado seguro que mi blog puede ser de ayuda en más de una ocasión). Cuenta además con un detallado catálogo de más de 40.000 monedas de todo el mundo, una valiosa fuente de información para todos aquellos que coleccionamos numismática. 

Ficha de finca, forma de dinero utilizada en Méjico y Centroamérica
hasta fechas relativamente recientes

Sin duda, es la web numismática más completa que he encontrado hasta la fecha, que recientemente añadió mi blog como uno de sus enlaces de la página principal, un bonito gesto que ha sido correspondido por mi parte como podéis comprobar si miráis a la derecha de este post. Yo por mi parte no puedo sino agradecer a todas las personas, foros, blogs y demás publicaciones que apuestan por los contenidos que ofrezco, y confirmar que, pese a las dificultades que entraña la continuidad en el mantenimiento de un blog, tengo la determinación de seguir publicando en él. Eso, y muchísimas curiosidades preparadas, esperando su momento para ser estudiadas y salir a la luz. 

A los y las que me leéis, entráis aquí, dejáis vuestros comentarios, proponéis futuras entradas... muchas gracias. Nos vemos en breve,   

jueves, 15 de febrero de 2018

EL ORIGEN DE LA RUPIA

La rupia india es hoy día una de las monedas representantes de las llamadas "economías emergentes", países que durante los últimos años han experimentado un notable crecimiento económico gracias, entre otros factores, a su disponibilidad de recursos naturales, su alta tasa de natalidad y sus facilidades para atraer la inversión extranjera. India es un gigante asiático que en los próximos 20 años se convertirá con toda probabilidad en el país más poblado del mundo y en una de sus principales economías, por lo que es de esperar que su moneda oficial pase a ser una de las más influyentes del planeta.
Mapa de India que representa en rosa el Imperio Mughal a la muerte de Akbar (1605)
http://www.indmaps.com/history-of-india-map/akbar-empire.HTML


El origen de la rupia, curiosamente, se encuentra también en una época considerada como un referente en términos de expansión territorial y crecimiento económico, que no es otra que la era del Imperio Mughal entre los siglos XVI y XVIII. En 1526 fue derrocada la dinastía Lodi, última que dirigiera los destinos del languideciente Sultanato de Delhi, de la mano de Babur, primer emperador mughal. Los mughal, de origen turco y religión islámica, encontraron en Babur, hasta entonces gobernante de Kabul, el líder que daría el salto a la conquista de lo que quedaba del sultanato, que no era poco: nada menos que el norte del subcontinente indio. Descendiente directo del gran conquistador turco-mongol Tamerlán, y tras recibir la llamada de facciones contrarias al sultán Ibrahim Lodi, le derrotó en la batalla de Panipat en 1526 haciéndose en pocos años con el control de Delhi, el Punjab y la llanura gangética hasta Bengala, además de Afganistán. Durante todo el siglo XVI el Imperio Mughal luchó por afianzarse y expandirse por todo el subcontinente, para lo cual se pusieron en marcha una serie de reformas que no pueden entenderse sin centrarse en la figura de un soberano que paradójicamente no formaba parte de esta dinastía: Sher Shah

Anverso de la rupia de plata de Jahangir de 1616,
con el nombre del soberano
Sher Shah, gobernador afgano de Bihar en el noreste, aprovechó un momento de inestabilidad  para someter a todo el norte de India en 1540, expulsando al segundo emperador mughal Humayun. Su reinado fue corto (apenas un lustro) pero con toda justicia pasó a la Historia por las profundas reformas que puso en marcha en los ámbitos económico, fiscal y administrativo, que sirvieron para afianzar el poder mughal años después. Se implantó un sistema impositivo eficiente, basado en informes detallados sobre las tierras cultivadas (principal fuente de ingresos estatales) y en una recaudación constituida por tasas fijas, a diferencia del sistema anterior que la dejaba en manos de funcionarios locales que exigían a los campesinos tanto como pudieran aportar. Al mismo tiempo se avanzó en la centralización del estado con medidas que servían para articular un territorio por lo general tendente a la fragmentación: así, se impulsó la construcción de carreteras y se configuró el territorio en distritos, dirigidos por funcionarios enviados desde la capital. 

Una de las reformas de mayor calado de Sher Shah fue precisamente la monetaria. Dentro de sus ambiciosos planes para dinamizar la economía y favorecer la meritocracia frente al estancamiento social, Sher Shah impulsó el establecimiento de una nueva moneda de plata. Gracias a las grandes cantidades de este metal acumuladas durante sus conquistas, sustituyó el devaluado y desacreditado tangka por la rupia (del sánscrito rupya o rupaka, es decir, "moneda de plata") de 11,4 grs. de peso, y revitalizó el numerario de cobre (paisa) con piezas consistentes de unos 20 grs.

El depuesto Humayun no se resignó a su destino y con la ayuda de los persas se reorganizó y recuperó el trono para su dinastía en 1555. Fue Akbar (“el Grande”), su hijo, quien durante un largo reinado de medio siglo (1556-1605) consolidara el poder mughal y ampliara el territorio hasta someter de forma efectiva a la mayor parte del subcontinente. Para ello los mughal no dudaron en inspirarse en el reformismo de Sher Shah, continuando su minuciosa política fiscal, profundizando en sus reformas administrativas centralizadoras y reorganizando un poderoso ejército que ampliara las fronteras al sur hasta el río Godavari en el actual estado de Maharashtra.


En el caso de la moneda, los mughal también tomaron como ejemplo la reforma de Sher Shah, confirmando a la rupia de plata como unidad de referencia y estableciendo equivalencias fijas con el mohur de oro y el dam de cobre: 1 mohur equivalía a 10 rupias y cada rupia a 40 dam. Este sistema, que favorecía claramente los intereses de las clases populares, no consiguió consolidarse debido a la caída del valor de la plata durante la segunda mitad del siglo XVI (en la cual  el descubrimiento español de las minas de Potosí tuvo mucho que ver) que literalmente dejó el cobre fuera de circulación. Aún así, la rupia de plata permaneció como la unidad monetaria de referencia en India durante todo el periodo mughal y de dominación británica.
La moneda que aparece en las imágenes es una de estas rupias de plata, en concreto del periodo del emperador Jahangir, hijo y sucesor de Akbar, que reinó entre los años 1605 y 1627. Pesa 11,2 grs. y tiene un diámetro de 21 mm. Según la descripción del vendedor mostraría en el anverso el nombre y título del emperador y el reverso el lugar de acuñación (Lahore, actualmente en el norte de Pakistán) y la fecha de emisión: año 1025 de la Hégira según el calendario musulmán, que corresponde al año 1616. La influencia persa en el estilo de esta rupia es evidente, con unos relieves pronunciados y adornos florales que le confieren una belleza única. 

Reverso de la rupia de plata de Jahangir, que indica el
nombre de la ceca y el año de emisión. Está decorado con
adornos florales
La época de Jahangir se considera en muchos aspectos de continuidad, pues su acción se limitó a mantener los territorios heredados de su padre y a continuar con las políticas centralizadoras que sustentaban la expansión mughal. Fue considerado un monarca de gran sensibilidad para las artes y la belleza natural pero en muchos sentidos indolente y dado a los placeres terrenales. Tanto, que descuidó en gran medida los asuntos de estado dejándolos a su esposa Nur Jahan (cuyo nombre llega a aparecer en algunas monedas). Ésta fue responsable del ascenso en la corte de la llamada facción iraní, cuya influencia se dejó sentir no solo en la política sino también en las artes y el pensamiento. 

Pese a su aparente falta de iniciativa, Jahangir ensayó algunas reformas monetarias como la acuñación de piezas de plata de mayor peso y tamaño: el jahangiri y el sawai, que pesaban respectivamente un 20 y un 25 % más que la rupia. Al mismo tiempo quiso imprimir mayor belleza y variedad a las piezas de oro y plata con la representación en ellas de los signos del zodiaco. Todo un legado numismático que hoy día fascina a los coleccionistas de moneda india y en general a los apasionados de la Historia de este inmenso país. 


Embree, A.T. y WIlhelm, F. India: Historia del subcontinente desde las culturas del Indo hasta el comienzo del dominio inglés, Historia Universal Siglo XXI vol. 17 Madrid 1981

Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009

http://coinindia.com/galleries-jahangir.html

martes, 30 de enero de 2018

FICHAS TELEFÓNICAS

Aunque no se trata de mi campo de investigación ni forma de coleccionismo favoritos, los que me leéis de vez en cuando habréis visto que la exonumia es un tema recurrente en este blog. La exonumia, ciencia que estudia los objetos que no son monedas pero guardan una relación directa o indirecta con éstas, ha cobrado un mayor interés en los últimos años, especialmente en lo que se refiere al coleccionismo y estudio de fichas o tokens. Hoy vamos a hablar de una de estas fichas que seguro ha aparecido en vuestros cajones más de una vez y, pese a su corta utilidad, es representativa de una época en la que los teléfonos fijos dominaban las telecomunicaciones.

Anverso de fichas telefónicas españolas de los años 60

Dentro de la exonumia, las fichas o tokens también conocidos como ""monetiformes" son objetos normalmente hechos de metales base, plástico o cartón emitidos por entes privados, empresas o particulares (aunque en algunos casos pueden estar detrás también los poderes públicos) con el fin de que sean utilizados por la población para intercambiar bienes o servicios. Es decir, cumplen con las funciones básicas de las monedas. La diferencia con éstas radica no solo en su emisión (privada vs. pública) sino sobre todo en su alcance. Mientras que las monedas y billetes son de curso legal y por tanto su validez es universal dentro de un estado o conjunto de estados, los tokens tienen por lo general un uso mucho más reducido, circunscribiéndose a un determinado tipo de bienes y servicios y a un ámbito geográfico o espacio concretos (es decir, allá donde su uso es permitido). Con respecto a su valor económico,  pueden distinguirse dos categorías principales: monetarios y no monetarios. Los primeros contienen un valor expresado en la moneda nacional y por lo tanto pueden ser, en principio, intercambiables por ésta. Los segundos no llevan impreso su valor económico (aunque por supuesto es necesario pagar para obtenerlos) por lo que únicamente pueden utilizarse para acceder a un determinado bien o servicio.

Reverso de las fichas telefónicas

El uso de fichas se remonta a tiempos muy remotos, y en ciertas épocas ha sido incluso dominante allá donde se ha producido escasez de circulante (por ejemplo, en la Inglaterra de comienzos de la Revolución Industrial). Quizá porque muchas de ellas son hoy día objeto de colección nos puede parecer algo muy lejano en el tiempo pero a poco que pensemos hoy día sigue habiendo muchos ámbitos en los que el uso de fichas está extendido. En el caso de la categoría monetaria, las más representativas hoy día seguramente sean las fichas de casino o salas de juego. En el caso de la categoría no monetaria podemos encontrar más ejemplos cotidianos en las fichas de feria, lavandería o lavacoches. El ejemplo de hoy se enmarca dentro de este último grupo y su uso no tuvo un largo alcance temporal (no debió pasar de la década) pero sí social.

Para investigar sobre las fichas telefónicas españolas he tenido que salirme ligeramente del guión. Normalmente mis entradas cuentan con una biografía sólida (aunque en muchas ocasiones tenga que tirar de Wikipedia, eso sí, contrastada con otras fuentes) pero en el caso de hoy, ante la falta evidente de fuentes bibliográficas o referencias en la web, he tenido que realizar un cierto trabajo de campo, preguntando a las personas que en su día pudieron utilizar estas fichas. Con estos valiosos testimonios y algunas referencias puntuales en internet, he podido reunir una breve descripción acerca estas fichas, que expongo a continuación.

Expendedora de fichas
(http://www.antiguedadestecnicasyrusticas.com)
Pese a su parecido en tamaño y aspecto a las pesetas rubias de la época, su precio era de tres pesetas, aunque su valor se podía medir en tiempo: tres minutos de llamada por ficha. Debieron emitirse a mediados de los años 60 del siglo pasado y su vida útil no debió prolongarse más allá de la época de la Transición. Son metálicas, y por su color y consistencia podemos pensar que se trata de un material similar a la de las pesetas coetáneas, es decir,  una aleación de cobre, aluminio y níquel. Se podían adquirir en estancos y en aquellos establecimientos con teléfonos públicos de fichas, sobre todo bares y cafeterías, aunque existían también máquinas expendedoras. No todos los teléfonos públicos funcionaban con fichas metálicas, parece ser que las cabinas callejeras, puestas en marcha durante esta misma época, funcionaban ya con monedas. 
Teléfono público de fichas
(http://www.antiguedadestecnicasyrusticas.com)

Seguramente la razón por la que no he podido encontrar mucha información al respecto se debe al poco entusiasmo que las fichas telefónicas despiertan en nuestro país. Y no es para menos, ya que la contribución española a la creación y diseño de tokens telefónicos termina aquí. En otros países como Italia, Brasil, China o la extinta Unión Soviética su uso ha sido más generalizado y dilatado en el tiempo que en España, y por tanto existe una mayor variedad y originalidad en los diseños, convirtiéndose así en un interesante objeto para coleccionistas. No hay más que echar un vistazo a esta web para darnos cuenta del potencial que pueden tener estas fichas para el coleccionismo actual:  http://www.telephonetokens.com/tokens.php

En cualquier caso, ha sido un auténtico placer ofrecer hoy algo aquí un poco distinto a lo que acostumbro, así como adentrarme en una época no muy lejana, en la que realizar una llamada fuera de casa podía convertirse en un auténtico desafío si no se disponía de efectivo (o fichas) o si no existía un teléfono público cerca. Una época como la de mi tía abuela Julia, en cuya casa encontré este pequeño recuerdo. A ella, que se fue para siempre hace un año a punto de cumplir los 96 le dedico esta entrada, sin poder dejar de agradecerle éste y todos los maravillosos recuerdos que nos deja. Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus...





martes, 16 de enero de 2018

MONEDAS CASH DE COREA

Mapa de Corea en sl siglo XV (www.korea.net)
Es un placer comenzar el año resolviendo una asignatura pendiente que tenía en lo referente a mi estudio sobre las monedas cash orientales. Hasta ahora había podido ofrecer una descripción más o menos detallada sobre las piezas emitidas en China, Japón y Vietnam pero no había conseguido hacerme con ninguna del otro gran país cuya historia y cultura van también estrechamente ligadas al gran gigante asiático: Corea. La actualidad política y los acontecimientos que se vienen sucediendo en los últimos años hacen que tengamos una visión bastante reducida de este país, y lo tratemos como un simple vestigio de la Guerra Fría y un foco de tensiones internacionales. No obstante, a poco que analicemos, nos daremos cuenta de que su historia trasciende con creces las consecuencias de la II Guerra Mundial y veremos un país que durante miles de años ha conseguido mantener una idiosincrasia propia pese a las dificultades que entraña su posición geográfica.

Puede decirse que la historia moderna de Corea comienza a finales del siglo XIV con el establecimiento de la dinastía Joseon, un periodo de 600 años que centra nuestra moneda de hoy. Durante la primera mitad del siglo XV la nueva dinastía introdujo numerosas reformas que sirvieron para asentarse en el poder a largo plazo y dotar al país de la suficiente autonomía y capacidad para sobrevivir rodeado de gigantes. En este sentido, se adoptaron los ideales neoconfucianos de orden social y respeto a la jerarquía (como sucedía en la vecina China, en detrimento del budismo), se estableció la capital en lo que hoy día es Seúl, se afianzó el control del territorio (ver mapa) mediante la burocratización y la organización de una efectiva defensa frente a los jurchen en el norte y los piratas en las costas y se favorecieron los avances científicos y la creación cultural, destacando en este último campo la creación de un alfabeto propiamente coreano, el hangul.
200 años después de mantener un perfil bajo en el plano internacional, Corea se vio expuesta a la amenaza de invasión de potencias extranjeras. Entre 1592 y 1598 tuvo que repeler las invasiones japonesas con la ayuda de la moribunda dinastía Ming. Tres décadas después debió hacer lo mismo esta vez frente a los manchús que ya preparaban su asalto definitivo al trono imperial chino. Como resultado la dinastía Joseon pasó a optar por una política cada vez más aislacionista que le valió a Corea ser apodada como “el Reino Hermitaño”, aunque es comúnmente aceptado que esta constante amenaza exterior sentó las bases de un sentimiento diferenciado de los demás pueblos de Asia oriental que podría calificarse de "despertar nacional".
Moneda de 5 mun Sang Pyong Tong Bo del siglo XIX con los
caracteres 常平通寶 (leídos arriba-abajo-derecha-izquierda)
El uso de la moneda en Corea es bastante anterior a este periodo y, como en otros países asiáticos, se lo debe al Imperio Chino. La gigantesca emisión que tuvo lugar durante el periodo Song (ss. X-XIII) inundó de circulante las economías vecinas y Corea no fue una excepción, aunque piezas encontradas de épocas anteriores tipo ban liang o huo quan sugieren que los coreanos ya se habían relacionado con el uso de la moneda en tiempos más remotos.  A partir del siglo XI los coreanos experimentaron con sus propias emisiones monetarias, si bien de forma discontinua. Desde el siglo XV en adelante Corea produjo su propia moneda de forma continuada, siendo la Sang Pyong Tong Bo (常平通寶entre los siglos XVII y XIX sin lugar a dudas la más representativa.

Esta es precisamente la pieza que ilustra mi artículo de hoy. Se comenzó a emitir en 1633 y, como podemos ver, se basa enteramente el el modelo chino tong bao (通寶moneda universal), tal y como podemos comprobar en su anverso. Los caracteres de arriba y abajo, sang pyong (常平), podrían traducirse como “siempre constante” o “siempre regular” (de acuerdo con la traducción inglesa de “always even”) y la verdad es que honró este título ya que fue la moneda coreana que más tiempo se emitió, nada menos que hasta finales del siglo XIX.

Reverso de la moneda de 5 mun. Pueden distinguirse los
caracteres 當 dang (derecha) y 五 wu (izquierda) indicando su
valor. Arriba aparece la marca de la ceca del gobierno central
(典) y debajo el numeral san (三)
Pero de forma excepcional lo más interesante de esta moneda cash es su parte trasera. Los reversos de las Sang Pyong Tong Bo presentan combinaciones de numerales y caracteres chinos que informan acerca de su valor y la ceca en la que fueron fundidas. En el caso de la moneda de las imágenes, que afortunadamente constituye un buen ejemplo con sus cuatro caracteres, muestra a derecha e izquierda los caracteres  dang (que en chino viene a significar "dirigir") y el numeral  indicando que se trata de un valor de 5 mun. El carácter de arriba indica que se trata de la oficina del gobierno central y el numeral  de abajo (un 3 en este caso) informa seguramente acerca del horno o molde de fabricación. Estamos por tanto ante una moneda de 5 mun del siglo XIX, un valor acorde con sus dimensiones de 31 mm. y 6,24 grs. En este sentido, las monedas de 1 mun medían alrededor de 24-25 mm, las de 2 mun entre 27 y 29 mm, y las de 100 mun llegaban a los 40 mm y 25 grs. 

Además, según una de mis principales fuentes a la hora de investigar sobre monedas cash (www.primaltrek.com) no sólo podemos encontrar caracteres y numerales en los reversos. En muchos casos, las Sang Pyong Tong Bo incluyen otros símbolos como soles, estrellas o medias lunas que hacen las veces de números. En total, se calcula que existen alrededor de 5000 variantes de reversos de estas monedas, lo cual hace que su colección sea no por complicada menos apasionante.

La emisión de estas piezas finalizó en 1891, más o menos al mismo tiempo que la propia dinastía Joseon, víctima de su resistencia a las reformas y de los colonialismos occidental y japonés, cada vez más interesados en su potencial económico y estratégico. El siglo XX abriría en este sentido un periodo marcado por la dominación extranjera y el fuego cruzado entre grandes potencias en el contexto más amplio de la Guerra Fría, pero ya sin sus milenarias monedas cash.  
http://www.korea.net/AboutKorea/History/Joseon

Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009


Cast Chinese Coins, A Historical Catalogue, D. Hartill, Trafford 2005

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